El Tarot de Claude Burdel
A mediados del siglo XVIII, un grabador francés llamado Claude Burdel realizó en madera los grabados de una baraja de cartas del Tarot que alcanzaría posteriormente una extraordinaria difusión.
La baraja de Burdel contiene los 22 Arcanos Mayores, así como los habituales Palos italianos. Antiguamente, los mazos de cartas utilizaban números romanos; más adelante llevaron el título de los Arcanos mayores en francés, y finalmente, adoptaron los cuatro palos italianos, es decir, Espadas, Oros, Bastos y Copas.
Se trata de un mazo magnífico cuando ya se cuenta con cierta experiencia en el ámbito del tarot.
Una de las características de esta baraja es que el Arcano n° 11, el Carro, no lleva en su escudo las tradicionales siglas S.M., sino las iniciales C.B. que, sin duda, se refieren a su autor: Claude Burdel.
Aparte de éste y otros pequeños detalles de poca envergadura, este Tarot se parece mucho al de Marsella o al de Court de Gebelin.
La
carta del
Loco representa a un
hombre con un gorro de bufón, empuñando con la mano izquierda un hueso quebrado con el que sostiene un pesado fardo. Con la derecha, intenta apoyarse en un rígido y seco bastón.
Este hombre camina triste y solo, sin rumbo fijo, acosado por una bestia que le muerde el trasero y que le destroza el vestido.
No se sabe con certeza de dónde procede la palabra
Mat que da su nombre a este
Arcano. Para algunos autores procedería del persa y significaría "muerte", para otros vendría de la palabra italiana matto, "loco".
Mas para otros, tendríamos que ver su origen en el mat que, en francés antiguo significaba "agotado", "cansado". "extenuado". En provenzal, mat significa "triste", "abatido".
Para algunos eruditos este término procedería del mataios griego: "tonto", "imbécil".
El vestido del personaje de esta carta es parecido al de los bufones reales, y los cascabeles que penden de su cuello bien podrían evocar la locura. De todos modos, lo que sí que nos sugieren, es que nos hallamos aquí ante un hombre animalizado, pues los cascabeles suelen ponerse al cuello de los animales.
EL LOCO es el hombre profano, separado del
Árbol de la Vida, que no sabe ni de donde viene ni a donde va, que vaga desorientado, sin un Norte, cargado con el pesado fardo de la muerte y acosado por la bestia que le ataca despiadadamente en su punto más vulnerable.